En el artículo se aborda la necesidad de llevar a cabo un análisis y publicación de los distintos riesgos que pueden afectar a los edificios en cualquier ciudad, ya sean derivados de sus propias características constructivas o del entorno donde se ubican. Es por ello que se hace un análisis de la necesidad de incluir en un Mapa integral: a) los riegos estructurales, relativos a la salud de los edificios. b) Los riesgos ambientales y geológicos, es decir, relacionados con la salud de su entorno. c) Los riesgos químicos y de materiales peligrosos, esto es, los que afectan a la salud de sus ocupantes, y d) Los riesgos físicos, electromagnéticos y tecnológicos, que pueden influir sobre la calidad ambiental y la seguridad de los edificios. A tal efecto se recoge recoge una propuesta de implantación del Mapa en cinco fases, comenzando por aquellos riesgos de los que ya existen registros públicos, y por los edificios de las mayores ciudades españolas.