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Queda sólo un año para que los sefardíes puedan obtener el pasaporte español
09.10.2017
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Queda sólo un año para que los sefardíes puedan obtener el pasaporte español
Hanna Zohar, directora de Zohar Abogados

En octubre de 2015, el Gobierno español aprobó la ley de sefardíes que permite a los descendientes de los judíos expulsados por los Reyes Católicos, lograr la nacionalidad española. Hasta el momento, 1265 personas han conseguido el pasaporte español, sin contar los 4.522 sefardíes que lo obtuvieron por Real Decreto. A un año vista de que finalice el plazo, los expedientes se acumulan, la burocracia se ralentiza y en algunos países es complicado hasta conseguir hueco para examinarse en el Instituto Cervantes.

Todos los interesados tienen de plazo hasta septiembre de 2018, pero en la mayoría de los casos, el estudio de cada expediente puede llevar muchos meses, ya que normalmente cuesta localizar o contrastar la documentación necesaria. “La historia de los judíos ha estado marcada por el destierro, y tampoco ha ayudado la eliminación de familias enteras en la Shoá (Holocausto). Muchas veces hay que tirar del árbol genealógico”, explica Hanna Zohar, experta en Extranjería, además de especialista en Derecho internacional de los negocios.

Según la disposición adicional primera de la Ley 12/2015 se establece que «los interesados deben formalizar su solicitud en el plazo de tres años desde la entrada en vigor de la presente Ley», es decir, a partir del 1 de octubre de 2015 hasta el 30 de septiembre de 2018, también indica que «dicho plazo podrá ser prorrogado por acuerdo del Consejo de Ministros un año más».

Aunque muchos judios no se plantean vivir en España, es una oportunidad para facilitar operaciones comerciales e impulsar inversiones en nuestro país, sin olvidar fines turísticos, académicos o de movilidad. El pasaporte español es el tercero más poderoso del mundo y permite acceder a más de 158 países sin restricciones.

Una ley que necesita prórroga

Hanna Zohar, experta en Extranjería además de especialista en Derecho internacional de los negocios, comparte sus reflexiones sobre cómo ha sido el proceso durante este tiempo:

"Haber atendido a tantas personas me ha permitido comprobar que, aunque se trata de una Ley que repara una injusticia histórica —y eso tiene mucho valor— se queda corta. Considero, como abogada, que es muy importante que, en efecto, el Consejo de Ministros amplíe la ley durante un año más porque a pesar de los buenos resultados que se están obteniendo, los plazos para presentar las solicitudes son insuficientes en virtud de varios factores".

"En primer lugar muchas personas tardaron en enterarse de la existencia de esta Ley, y ese es un margen que, por supuesto, debe ser considerado al promulgar una legislación de este tipo. Por otro lado, llevar a cabo el proceso completo requiere cierto tiempo: hay que recabar mucha información para poder demostrar los orígenes, recopilar documentación histórica, elaborar árboles genealógicos, estudios de apellido, presentar exámenes de conocimiento cultural, y también de idioma para los solicitantes provenientes de países de habla no hispana… hasta el momento no se han presentado más de 7000 solicitudes en la plataforma del Ministerio de Justicia".

No hay plazas en el Instituto Cervantes para finalizar los procesos

Otro punto tiene que ver con los exámenes que se han de presentar, uno, para todos los solicitantes, es el de conocimiento sociocultural de la realidad española y el otro es de idioma español, para aquellos solicitantes de habla no hispana. La Ley establece que estos exámenes de español deben ser gestionados por el Instituto Cervantes, pero no hay centros en todos los países, además, hay un número bajo de convocatorias, por lo tanto las plazas se llenan muy rápido y esto limita a muchos solicitantes. Hay algunos países en los cuales ya no quedan plazas hasta el año que viene.

Evidentemente, si la Ley exige la superación de estas pruebas como requisito indispensable para obtener la nacionalidad española por esta vía, se debe garantizar que existan suficientes plazas para que no haya desigualdades entre unos y otros solicitantes por el mero hecho de no encontrar cupo para estas pruebas: se debe ampliar el número de convocatorias de los exámenes.

Sería deseable que la Ley para sefardíes se flexibilizara también en otros aspectos relacionados con el origen, pues aunque es obvio que deben cumplirse requisitos para legalizar cualquier ciudadanía, no hay que perder de vista el hecho de que estamos hablando de demostrar un vínculo que se remonta a más de 500 años de historia.

En ocasiones este proceso resulta más fácil para quien practica la religión judía, pues puede probar su condición sefardí a través de un certificado emitido por una autoridad rabínica, mientras que a aquellas personas que no son practicantes, pero aseguran tener origen sefardí, se les hace difícil demostrarlo debido a las conversiones, la diáspora y el tiempo transcurrido desde la expulsión.

La Ley establece varios requisitos para que una persona pueda probar su origen sefardí, que no han de cumplirse todos, sino que se valorarán en su conjunto aquellos que sean aportados. Se deben admitir documentos no relacionados con la práctica de la religión pero sí con el origen concreto, tales como certificados o informes genealógicos, estudios de linaje u otros que prevé la misma Ley.

"Ya que se trata de una Ley con espíritu reivindicativo y conciliador, esperamos que se tomen en cuenta estos factores para permitir a aquellos a quienes se dirige que puedan beneficiarse de ella. Es necesario reformar la ley para simplificar los requisitos del procedimiento y ampliar los plazos", añade Zohar.

¿Cómo obtener la nacionalidad española?

Según concreta el Ministerio de Justicia, "pueden acogerse al procedimiento previsto en esta Ley, todos aquellos sefardíes que prueben dicha condición y una especial vinculación con España, aun cuando no tengan residencia legal en nuestro país y sin tener que renunciar a su actual nacionalidad". Por tanto, la condición de sefardí y la vinculación con España son requisitos que deben coexistir necesariamente. La nacionalidad española se obtiene por una carta de Naturaleza.

A dos años de la aprobación de la Ley 12/2015 que concede la nacionalidad a los sefardíes de origen, el número de personas que ya han obtenido la nacionalidad española se sitúa en 1.265 casos, sin contar los 4.522 sefardíes que la han adquirido por Real Decreto, dado que esas solicitudes ya se encontraban en distintas fases de tramitación cuando entró en vigor la norma.

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